
Parecía que alguien le había dado un mordisco a la luna. Aquella noche, con los ojos cerrados, nos atrevimos a hablar de aquel día de septiembre. Las emociones importantes no aguantan demasiado tiempo escondidas. La arena refrescaba nuestras piernas y las olas murmuraban, intentando confundirnos. Recordar aquella noche me trae el sabor del mar, el olor a verano. Las noches cortas que se alargábamos con conversaciones mágicas de madrugada, y los largos días en los que hablábamos del pasado y del futuro, dejando correr el presente.
Esta foto me recuerda el verano, sí, pero también el invierno.
El frío trajo desilusiones y lágrimas punzantes, de las que se clavan en las mejillas hasta hacernos sangrar. El viento otoñal arrancó despacio las máscaras, descubriendo miradas caídas e hirientes. Fue demasiado para mí. Tú has seguido ahí, y respeto tu decisión. Este año, nuestro camino común se ha bifurcado de varias maneras y sabes tan bien como yo que no hemos tenido más remedio que arrastrar los pies en sentidos opuestos. Yo también confiaba en que nuestros caminos no se separarían, y he temido este momento desde que la lluvia me contó su secreto. Hasta hace poco, creía que todo lo ocurrido había causado un dolor irreparable en nosotras, creía que no volveríamos a ser las mismas.
Tú me has demostrado lo confortable que es volver a abrazarte, abrazarte y sentir nuestra amistad como antes, de verdad, debilitada pero segura. Hasta hace poco, el miedo a sentirme rechazada por ti me amordazaba, y me impedía decirte que seguía necesitándote. Aunque las dudas te hagan creer que he olvidado todo lo que hemos compartido, no debes creerlas. Nunca. Sus mentiras ocultan ponzoña y cobardía. Sigo sintiendo tus lágrimas en mis hombros, tus jadeos en mi pecho y tus sonrisas en mis comisuras, aunque yo no sepa sonreír hacia abajo. Tú me has ayudado a ser lo que soy, formas parte de mi vida, y seguirá siendo así hasta el momento en el que me apartes de tu lado. No importan los obstáculos. Por mucho que nuestros caminos se empeñen en seguir direcciones diferentes, nosotras siempre encontraremos la manera de entrelazarlos.
Siempre pensé que la felicidad dependía de la gente, y que sólo sería feliz si estaba rodeada de personas. Hoy, puedo contar con los dedos de una mano la gente que me quiere de verdad. Aun así, me siento satisfecha, afortunada y feliz. Esas pocas personas llenan de emociones mi vida, y no necesito a nadie más.
Nunca dejes de creer que todo puede mejorar.
Tú me has demostrado lo confortable que es volver a abrazarte, abrazarte y sentir nuestra amistad como antes, de verdad, debilitada pero segura. Hasta hace poco, el miedo a sentirme rechazada por ti me amordazaba, y me impedía decirte que seguía necesitándote. Aunque las dudas te hagan creer que he olvidado todo lo que hemos compartido, no debes creerlas. Nunca. Sus mentiras ocultan ponzoña y cobardía. Sigo sintiendo tus lágrimas en mis hombros, tus jadeos en mi pecho y tus sonrisas en mis comisuras, aunque yo no sepa sonreír hacia abajo. Tú me has ayudado a ser lo que soy, formas parte de mi vida, y seguirá siendo así hasta el momento en el que me apartes de tu lado. No importan los obstáculos. Por mucho que nuestros caminos se empeñen en seguir direcciones diferentes, nosotras siempre encontraremos la manera de entrelazarlos.
Siempre pensé que la felicidad dependía de la gente, y que sólo sería feliz si estaba rodeada de personas. Hoy, puedo contar con los dedos de una mano la gente que me quiere de verdad. Aun así, me siento satisfecha, afortunada y feliz. Esas pocas personas llenan de emociones mi vida, y no necesito a nadie más.
Nunca dejes de creer que todo puede mejorar.
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Siento mi irresponsabilidad, últimamente no tengo mucho tiempo, y no he podido firmar en todos vuestros blogs. Aún así, agradezco muchísimo los comentarios desinteresados de aquellos que me visitan a pesar de todo :) muchas gracias a todos.