"Himmelhoch jauchzend, zu Tode betrübt" Goethe.
De la más alta euforia a la más profunda aflicción.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Un abrir y cerrar de ojos.


Miré al suelo, como había hecho un año antes, y mi mirada se llenó de pequeñas piedrecitas grises. Si cerraba los ojos, podía volver atrás en el tiempo. Sí, podía volver a sentir el sombrero de paja en la cabeza, el sudor que comenzaba a enfriarse sobre mi piel. Pero todo aquello era secundario. Me centré en los brazos que me sujetaban con fuerza, que me elevaban hasta casi rozar el cielo pero que a la vez me mantenían firme y sujeta al suelo, a la tierra, al mundo.
Era imposible oler a nada, miles de aromas iban y venían, subiendo y bajando con el frenesí de las atracciones. Algodón de azúcar, mazorca de maíz, palomitas y mucho alcohol.
¿Qué canción sonaba? No sabría decirlo. Todas se parecían, y en aquel momento formaban parte de un segundo plano: sólo nos enfocaban a nosotros.
Si permanecía con los ojos cerrados y me acercaba hasta besarle, podía sentirme como un año atrás. Olvidaba por un momento la confianza y seguridad que me hacía sentir aquel cuerpo y me dejaba envolver por la extrañeza, la emoción ante lo desconocido y la curiosidad. El mismo cosquilleo. Promesas que sólo un desconocido puede hacer.
No tenía que ser, pero era. Me entregaba a ti y bebía de tu boca, recién descubierta. Era raro en mí despojarme de la timidez tan rápido, dejarme llevar de esa manera.
Abrí los ojos. No había sombrero, ni alcohol en mi boca. Pero sí era el mismo sitio, y los mismos ojos azules que me miraban desde arriba. Llevabas el pelo diferente y otra ropa, pero no importaba. Era como estar en dos sitios a la vez. Con los ojos cerrados volvía a 2009, y cuando los volvía a abrir avanzaba un año en el tiempo.
Todo un año me había servido para desenmascararte, para romper los rumores, para conocerte más que a mí misma.
Me concentré y no tardé en encontrarlo: tu olor; sobresalía por encima del resto.
Volví a cerrar los ojos, y me besaste otra vez. Era como sentir tu beso dos veces a la vez y de manera distinta.
Me convertí en una niña sin miedo a nada, una niña que se sentía segura en los brazos de un desconocido, y aunque pareciera raro, nunca se había sentido mejor. Ella abrazó su cuerpo con fuerza, y sintió el pelo de él en la cara. Un beso, otro. Hablaron sin palabras y se comenzaron a conocerse. No hacían falta palabras. ¿Para qué? Las palabras pueden estropearlo todo. Alguien como yo no sabe manejarlas adecuadamente, ya que me callo lo importante y sólo digo tonterías. No necesitaban palabras para decir lo importante.
¿Quién me iba a decir que aquella noche sería trascendental? Yo no planeaba el futuro, sólo pensaba en aquella noche, como si fuera la última.
Sin darme cuenta empecé a agarrarme a él con más y más fuerza, y me percaté de que ya no había tanta diferencia de altura entre ambos. Sonreí, y mis mejillas subieron hasta mis ojos cerrados, recogiendo un par de lágrimas.
-Espero que esas lágrimas sean de felicidad.

Su voz me devolvió a la realidad. Claro que lo eran. Era más feliz que nunca. Levanté la cara y me sonrió, con la misma sonrisa socarrona del primer día.

9 comentarios:

  1. Wow! Una entrada preciosa :) Era como dejarte llevar por la sensación de estar arriba...
    Chispas de Felicidad!

    D!SFRUTA!!

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  2. Que historia más linda! :)
    Sencillamente inmejorable...
    Besos

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  3. Inmejorable... Muy buena calificación. Me ha encantado tu historia, es muy buena. Eres una de las mejores esritores que he leido.
    Un beso más dulce que mi pena :)

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  4. 2 pueden mantener un secreto si uno de ellos esta muerto las inconquistables ¿..te atreves a entrar...? http://xoxo-productions.blogspot.com/

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  5. "Yo no planeaba el futuro, sólo pensaba en aquella noche, como si fuera la última"

    Asi es como debe vivirse el presente, entregarse al momento al instante existente, que nos hace sentir que nada más importa :)

    Que precioso escribes Ellen :]
    Me encantó.. como SIEMPRE!!
    Mua!
    Un gran abrazo
    Mar

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  6. Gracias por pasarte (:
    Preciosa entrada, me gusta tu blog ¡Te sigo!

    Un crêpe
    con Nutella.

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  7. Qué bonita historia la que has construído, más aun cuando me identifico con ella sobremanera. Y es que tienes toda la razón cuando dices que no se necesitan las palabras para decir lo importante; eso solo puede vivirse desde dentro.

    Tu espacio está plagado de una calidez y una parsimonia tan agradables, que pareciera que me encontrara desde una tarde en un parque leyéndote. Gracias por esa tranquilidad que me has traspasado.


    Seguiré pasando.
    Saludos!

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  8. Escribir la realidad es más fácil que la ficción, no? :) Tienes suerte de que sea de verdad...
    Te echo de menos.
    Besos.

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Empaña las paredes de mi palacio con tu voz, y escribe en el cristal tu nombre :)