"Himmelhoch jauchzend, zu Tode betrübt" Goethe.
De la más alta euforia a la más profunda aflicción.

martes, 21 de diciembre de 2010

La biblioteca.


Deva encontró la biblioteca en la planta baja del palacio, justo debajo de su nuevo dormitorio. En la puerta de madera oscura habían tallado unas palabras extrañas que no pudo comprender, y el picaporte era de bronce.
Antes de abrir la enorme puerta, Deva intentó imaginarse el interior. Sería una sala gigantesca, con las paredes cubiertas por estanterías de madera donde descansarían libros antiguos con secretos terribles, y el suelo estaría protegido con una moqueta. ¿Habría mesas, asientos? Sólo tenía que girar el picaporte para disipar sus dudas.
La puerta se abrió con un quejido, y Deva ahogó un grito de admiración. Tal y como ella había imaginado, la biblioteca era enorme, y estaba rodeada por estanterías llenas de color debido a las diferentes y extravagantes cubiertas. Había una gran chimenea de piedra al fondo, donde el fuego crepitaba, y unas butacas oscuras. Pero se había equivocado en una cosa: no había moqueta; el suelo estaba decorado con alfombras de diferentes diseños y tamaños, dejando algunas zonas del suelo de madera al descubierto.
Estaba sola, así que arrastró con temor las zapatillas prestadas y se acercó a la estantería que había a su izquierda, donde encontró libros escritos en griego y latín. En la siguiente reposaban libros de historia, y reconoció algunos. También había una estantería con clásicos, novelas que todo el mundo conocía, y que ella había leído.
Fue entonces cuando encontró la estantería de los libros escritos en alemán. Deva escogió uno al azar y contempló el título: “Mein Kampf”.
-Has escogido el que menos me gusta.
La niña se giró y se encontró con Helle, que vestía una túnica blanca que contrastaba con su pelo. La dueña de la preciada biblioteca la observaba desde una de las butacas, con una sonrisa torcida. Al ver que Deva no respondía, continuó:
-Sin embargo, me gusta tener una copia; de todo se puede aprender algo. No te preocupes, pronto serás capaz de leerlos todos.- dijo mientras abría los brazos, abarcando toda la sala.
Deva dejó el libro en su sitio y miró con cautela a la mujer, que a la luz de las llamas parecía más siniestra que por el día. En el exterior, volvió a aullar un lobo, y Deva sintió como un escalofrío recorría su espalda.
-¿Por qué quería que viniera?
-Quiero enseñarte el Palacio, y esta es mi habitación favorita, aunque me trae demasiados recuerdos, que intento esquivar. Tienes permiso para venir cuando quieras y leer todo lo que te apetezca; puedes preguntarme cualquier duda.
Ésa era la señal que estaba esperando.
-¿Cuánto tiempo voy a estar aquí?
Helle suspiró y cerró los ojos. Cuando volvió a abrirlos, había lágrimas violetas en sus pestañas.
-El que haga falta. Estarás aquí hasta que dejes de estar en peligro, aún hay muchas cosas que no encajan.
-En… ¿en peligro? ¿Qué…?
Deva no terminó de hablar. Había descubierto un cuadro colgado en la pared que había a espaldas de Helle. Era una de las pocas zonas donde no había estanterías.
Deva olvidó sus modales, olvidó que sólo era una invitada, y corrió hacia la pintura, que reflejaba dolorosamente bien la realidad.
El marco era negro, con formas sinuosas, ondulantes, que sin duda imitaban el caprichoso fuego que había pintado en el cuadro.
El fondo era oscuro, como el marco, pero había una enorme llama que contenía símbolos extraños… pero lo más extraño era el portador de la llama: se había cubierto el pelo con una tela negra y llevaba el torso al descubierto. Era delgado y sus ojos marrones brillaban, enamorados del fuego, que se volvía manso en sus manos grandes. El malabarista la miraba fijamente, con las cejas levantadas y una sonrisa coloreada de rojo.
-¡Es él! ¡El malabarista!
Helle estaba a su lado, pero su mirada estaba apagada.
Deva seguía con la boca abierta, y gesticulaba como una loca.
La princesa del trono de cristal se había serenado, y miraba al vacío, con la mirada muerta.
Dentro de Palacio, en el pasillo donde se encontraba la puerta de la biblioteca, aulló un lobo, y esa vez Deva no sintió miedo, sino que se dejó envolver por la tristeza y agonía del aullido que rompió el silencio, un aullido que había escondido Helle en el fondo de su corazón violeta.
Siento mucho mi ausencia, he estado de viaje y la navidad no me deja demasiado tiempo. Espero que esta entrada esté a la altura :) Pasaré por vuestros blogs en cuanto pueda. Gracias a todos, y Feliz Navidad :)

13 comentarios:

  1. La entrada está a la altura, al igual que siempre. Me alegro que ya estés de vuelta, se te echaba de menos.
    Te deseo lo mejor en estas Fechas, que seas inmensamente feliz y que el amor reine en tu vida siempre.
    Besos y susurros muy dulces

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  2. Cada vez me sorprendes más...
    Felices fiestas :)
    Besos

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  3. Genial como siempre!
    Es ya normal que al pasar por aquí me dejes con ganas de más.

    Una gran sonrisa navideña=)

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  4. Ritmo trepidante... más de la altura muchacha

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  5. Claro que está a la altura, menuda pregunta! Qué ganas de verte!
    :)

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  6. cómo tan de cerca estas de santander ? :)
    feliz navidaddd

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  7. Me encantan tus relatos... sobre todo porque me siento identificada con algunos personajes. Estoy deseando leer tus nuevas historias. Saludos.

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  8. Me encantó como ambientaste todo tu escrito. Es increíble lo que una pulcra y fina narrativa puede hacer con nuestras mentes. Escuchar el rechinido de la puerta, el fuego crepitante de la chimenea, el momento en que Helle le habla a Deva, desde esa butaca. Los aullidos, la mirada fija en el cuadro. Todo es perfecto. Tienes un maravilloso talento. Desbordante diria yo.

    No sé si yo leería alguna vez “Mein Kampf”. sólo de saber que fue escrito por Hitler ya me causa cierto recelo. Aunque por cultura tal vez, lo haría :]

    ¿A la altura dices? Yo diria que este es un relato DE ALTURA, con todo y vértigo :]

    Gracias niña, por lo que regalas.

    Te dejo mi abrazo y mis mejores deseos para este 2011. Nos leemos en enero.
    Un beso
    Mar

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  9. Que lindo lo que escribiste, es lindo volverte a leer. Me encanta cómo vas desarrollando las historias, porque tienen un ritmo atrapante y además, creo que cada descripción tuya hace que el lector se sienta parte de lo que está leyendo, como si estuviéramos verdaderamente dentro de esa bibloteca. Saludosssssssss

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  10. En estas fechas tan entrañables
    que la armonía, la paz y felicidad entren en tu casa.
    ¡¡Felices fiestas!!

    Un abrazo.

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  11. La verdad si que está a la altura y realmente agradezco que dejes estas historias realmente fantásticas!
    Me hizo recordar a aquellos relatos que leía cuándo era pequeñas.
    Me rememoró a cada situación y la descripción fascinante!

    Un beso grande euforia! y feliz navidad y año nuevo :)

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Empaña las paredes de mi palacio con tu voz, y escribe en el cristal tu nombre :)