
Cuando nos encontramos ahora por las calles que recorrimos tanto tiempo atrás, vuelvo a verte como la niña que estuvo junto a mí toda una vida.
Me cuesta descubrir en la persona que tengo ante mí esos ojos de color indefinido, esa sonrisa tonta y tu voz, que tanto ha cambiado desde entonces.
¿Qué nos pasó? Nuestros sueños volaron así como nuestra amistad.
Tú tomaste otro camino, te adentraste en esa senda de la que ahora no puedes salir.
Y cuando las malas lenguas hablan de ti, siento que hablan de otra persona diferente a la que yo conocía mejor que a mí misma.
En ese momento recuerdo que ambas sois la misma persona, y aquellos abrazos se me asemejan vacíos y carentes de significado.
No puedo creer que hayas cambiado, que la niña a la que tanto quise desapareciera para siempre, dejándome sola súbita y dolorosamente.
Aquellos viejos tiempos quedaron atrás. Tiempos en los que todo era válido se si sentía de verdad, en los que la palabra siempre acompañaba a nuestros nombres en cada escrito. Tiempos en los que todo era motivo de risa y la felicidad nos arropaba como a las niñas que éramos.
Te odio por aquel golpe, demasiado duro para aguantarlo, pero real.
Te odio por cambiar, por dejar de ser quien eras; me odio por sentirme bien cuando me hablas y por pensar en ti de vez en cuando.
No sé si sabes que mi mundo se rompió, que se desbordaron mis ojos y una pequeña parte de mi alma pura se desgarró.
Tantas veces he callado lo que sentía o pensaba. Tantas veces lloré sin consuelo al ver que te alejabas.
Y aquella niña soberana del mundo, que se convirtió en la persona que soy ahora, tardó demasiado en darse cuenta de que le faltaba algo.
¿Dónde quedaron las niñas que tenían mil razones para reír, siempre juntas?
Se quedaron atrás, allí donde nadie puede encontrarlas, borradas de la memoria como palabras de tiza, juntas para siempre en un rincón sin tiempo.
Nuestra infancia se acabó y Peter Pan volvió al país de Nunca Jamás.
Pero ahora no queda nada de eso. Te saludo, te sonrío como a una más y la niña dentro de mí ya no siente nada. Esa niña dejó de existir hace mucho tiempo y jamás volverá.
Me cuesta descubrir en la persona que tengo ante mí esos ojos de color indefinido, esa sonrisa tonta y tu voz, que tanto ha cambiado desde entonces.
¿Qué nos pasó? Nuestros sueños volaron así como nuestra amistad.
Tú tomaste otro camino, te adentraste en esa senda de la que ahora no puedes salir.
Y cuando las malas lenguas hablan de ti, siento que hablan de otra persona diferente a la que yo conocía mejor que a mí misma.
En ese momento recuerdo que ambas sois la misma persona, y aquellos abrazos se me asemejan vacíos y carentes de significado.
No puedo creer que hayas cambiado, que la niña a la que tanto quise desapareciera para siempre, dejándome sola súbita y dolorosamente.
Aquellos viejos tiempos quedaron atrás. Tiempos en los que todo era válido se si sentía de verdad, en los que la palabra siempre acompañaba a nuestros nombres en cada escrito. Tiempos en los que todo era motivo de risa y la felicidad nos arropaba como a las niñas que éramos.
Te odio por aquel golpe, demasiado duro para aguantarlo, pero real.
Te odio por cambiar, por dejar de ser quien eras; me odio por sentirme bien cuando me hablas y por pensar en ti de vez en cuando.
No sé si sabes que mi mundo se rompió, que se desbordaron mis ojos y una pequeña parte de mi alma pura se desgarró.
Tantas veces he callado lo que sentía o pensaba. Tantas veces lloré sin consuelo al ver que te alejabas.
Y aquella niña soberana del mundo, que se convirtió en la persona que soy ahora, tardó demasiado en darse cuenta de que le faltaba algo.
¿Dónde quedaron las niñas que tenían mil razones para reír, siempre juntas?
Se quedaron atrás, allí donde nadie puede encontrarlas, borradas de la memoria como palabras de tiza, juntas para siempre en un rincón sin tiempo.
Nuestra infancia se acabó y Peter Pan volvió al país de Nunca Jamás.
Pero ahora no queda nada de eso. Te saludo, te sonrío como a una más y la niña dentro de mí ya no siente nada. Esa niña dejó de existir hace mucho tiempo y jamás volverá.
Hoy, hace casi dos años desde la última vez que estuvimos juntas de verdad, pero aún recuerdo todo lo que vivimos, que aunque haya desaparecido, fue una vida entera.





